A estas alturas es difícil disimular nuestro amor por nuestro país vecino; Portugal. Perderse por el Algarve portugués es adentrarse en unas cuantas décadas pasadas; el sabor de lo decadente, ciento un mil rincones por explorar, pueblos de pescadores por donde parece no haber pasado el tiempo y una gastronomía liderada por la cocina con el culantro y las cataplanas de marisco. Por no hablar de sus playas  con sus acantilados perdidos con tierras anaranjadas y de su gente; sencilla, humilde y educada. Recorrer el Algarve es viajar a un tiempo que parece recordarnos aquello de que “todo tiempo pasado siempre fue mejor”. ¡Cuanta paz y cuanta calma!

Pues hasta el Algarve portugués nos fuimos con nuestra primera pareja de Mayo. Luis y Enrique se darán el “Si, quiero” el próximo seis de Mayo es una día que no  sólo va a ser un canto al amor, también va a ser un canto a la vida. El destino les jugó una mala pasada y quiso que nuestra pareja tuviera que posponer su boda, programada para el pasado 10 de Septiembre. Unos meses difíciles que culminaron con éxito y que a todos nos llenó de alegría la noticia de que Luis, después de una dura lucha, estaba más sano que una pera.

Estos son nuestro niños guapos. Y así es como pasamos el penúltimo Domingo de Marzo con ellos; riendo, paseando, tomando cervezas Sagres y comiendo “frango” con patatas”. Y disfrutando, porque ni más ni menos es en lo que consiste nuestro trabajo.

 

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