Cuando recibí el correo de Sophie preguntándome disponibilidad para su boda en Bruselas mientras me contaba lo enamorada que estaba de mi trabajo supe que estábamos predestinadas porque el día 11 de Agosto de 2018 tuvo muchas historias alrededor que parece que todas me empujan hacia ella.

Me enamoré de ellos nada más intercambiar el primer email; Sophie y Laurent vivían en Bruselas donde regentaban una famosa Bakery que hace las delicias de todos los eventos importantes de Bélgica y alrededores. A medida que Sophie me contaba lo que tenía pensado para su boda yo alucinaba imaginando lo que sería una de las bodas más mágicas y maravillosas que he tenido nunca y esta ocasión además, la realidad superó con creces mis expectativas.

Eligieron para casarse un lugar increíble; La Ferme de Balinge; un impresionante caserío de 1230 en medio de un entorno único y en plena naturaleza. Con un lago propio, establos y graneros los propietarios actuales supieron renovar la residencia con encanto y autenticidad para preservar su entorno y caracteres típicos. Cuando puse los pies por primera vez aluciné con la energía tan bonita y La Paz tan maravillosa que se siente a cada paso que das. Sophie y Laurent eligieron ese lugar maravilloso donde pasaron el fin de semana de su boda con sus familiares y sus seis parejas de amigos más allegados. Allí se arreglaron todos ellos mientras tomaban el brunch entre cantos de pajaritos y una deliciosa música francesa. La ceremonia, eclesiástica, se celebró en un pueblecito encantador muy cerca de Ferme de Balingue y para ir hasta allí lo hicieron, junto a sus invitados más intimos en un bus de los años 20, donde subieron todos nada más presenciar el first look que Sophie y Laurent tuvieron en los jardines de la casa.

Una vez terminada la ceremonia, donde vivimos emotivos e inolvidables momentos,  empezó lo bueno en este lugar de ensueño.

Sophie y Laurent tuvieron dos celebraciones el mismo día; primero recibieron a los amigos menos allegados; compañeros de trabajo, amigos de los padre y demás con un carácter mas informal. Y a media tarde y una vez se marcharon estos e hicimos nuestra sesión de pareja y las fotos de grupo, comenzó el cokctail de etiqueta de smoking y jazz swing de un  grupo de maravilloso de Budapest .¡Parecía que estábamos en una película de Woody Allen! ¡Fue increíble! La música, el lago, el champange, el día tan maravilloso y soleado que hizo…¡fue emocionante vivir algo así! Aun cierro los ojos y puedo sentir las mismas cosas y el formidable ambiente que nos acogía.

La cena se sirvió dentro, en un antiguo establo increíblemente restaurado. Sophie tenía claro que las flores tenían que tener una presencia importante en esta parte del día y nos sorprendió a todos con una IMPRESIONANTE decoración floral que nos dejó a todos mudos. Juro que si no llegaron cuatro camisones cargados de flores no llegó ninguno.

Y la fiesta…la fiesta fue el FIESTÓN. También tuve la oportunidad de pasar el finde de semana con ellos así que pude aprovechar para pegarme unos bailecitos con el musicón un increíble DJ belga que nos puse a todos las pilas nada mas terminar el postre.

¡Gracias y más gracias! Fue increíble vivir estos días allí, que alguien desde tan lejos se fije en tu trabajo y quiera que formes parte de un día tan MARAVILLOSO. Y gracias por aquel gin tónic indió que Sophie me invitó en mitad de la fiesta y que no voy a olvidar jamás. Y por último gracias a mi amiga fotógrafa Sara Mendez, alias Kuny Diamond, que me acompañó en este ventura y que luego celebramos con unos días en Amsterdam hablando de todo y de nada a la vez ,como hacemos siempre que nos vemos.

¡Espero que os guste!